Como estoy aprendiendo en Madrid este semestre, el proceso de integración cultural es largo y complejo. Es lleno de momentos de frustración y dudas, pero también de éxito y felicidad. Hay algunos días en que estoy completamente segura que estoy avanzando - que el uso de la lengua está mejorando y que puedo comprender los aspectos de la cultura que me han frustrado en las primeras semanas en España. A la misma vez, hay otros días en que no puedo creer que todavía no sé como expresarme precisamente como quiero hacer con la lengua. A pesar de todo, incluyendo los momentos de confusión e irritación, pienso que lo más importante es una cosa muy simple: tienes que seguir intentando.

Las estrategias que uso para poder avanzar mi nivel de integración cultural no son complejas. Creo que aprendo mejor cuando no sólo observo lo que está pasando cerca de mí, sino cuando hablo. Es verdad que estoy mucho más cómoda con mi familia española que antes, y por eso, le pregunto muchas cosas. He aprendido mucho de ellos, y me siento mucho más integrada en su estilo de vida, uno que, obviamente, refleja la cultura y las costumbres de España. Además, siempre aprendo mucho cuando hablo con la gente que no conozco. Estas conversaciones me interesan mucho porque nunca sé lo que voy a descubrir. También, estas interracciones no tienen que ser muy largas: unos minutos de hablar mientras estás esperando en cola o mientras estás en un bar. Todas estas cositas, en mi opinión, forman una base de referencia cultural muy importante. Lo que cada persona cree de la cultura depende de su experiencia personal en el país. Las más interracciones auténticas que tienes, la más grande su base cultural será. Yo confiaría mucho más en una persona que ha tenido más experiencias con los españoles que una persona que sólo observa la cultura, pero que no entra en el mundo de interracciones personales.

Otra cosa que hago para avanzar el nivel de integración cultural es ser flexible. El concepto de un horario estricto casi no existe para mí en España. Este hecho refleja mi estilo de vida personal como una estudiante extranjera, no de todos los españoles. Definitivamente, es la primera vez en toda me vida que puedo recordar esta sensación: puedo elegir lo que quiero hacer y cuando quiero hacerlo. Si mis planes cambian al último minuto, a menudo me da igual. Esta flexibilidad, acompañada con un sentido de humor, me parece muy importante porque abre las oportunidades desconocidas. Permitirse ser sorprendido en una cultura nueva es imperativo si quieres avanzar.