Hoy vi a una madre dando un besito a su bebé, quien tenía unos meses, más o menos. Sólo duró un momentito, pero al ver esta escena, me di cuenta de algo importante. He hablado mucho en mis clases sobre la familia española. Especialmente en mi clase de antropología, como estamos estudiando la antropología familiar ahora, discutimos mucho las diferencias entre la familia española tradicional, un concepto que está cambiando de algunas maneras hoy en día, y la familia americana tradicional. Claro que tienes que tener cuidado con los estereotipos y las generalizaciones cuando hablas de estos temas bastante amplios. No se puede aplicar una característica específica a todas las familias españoles, por ejemplo. Además, creo que este punto es aún más importante tener en cuenta hoy en día, cuando estamos continuando de observar los efectos de unos cambios grandes del pasado, como la llegada de la mujer en el mundo profesional y la legalización del divorcio en España. Otros temas importante de hoy incluyen la aceptación gradual de unas nuevas formas de co-vivencia y el desarrollo más profundo de los derechos de los homosexuales en la sociedad española.
Obviamente, algunos de estos temas son evidentes en el discurso nacional de los Estados Unidos también. Creo que de algunas maneras, la sociedad española está más avanzada en su pensamaiento de nuevas formas de la familia (quizá con el matrimonio homosexual), pero de otras maneras, los Estados Unidos me parecen más avanzados (con los derechos de las mujeres en el mundo profesional, por ejemplo). De mi experiencia viviendo con una familia madrileña, además de lo que he aprendido de la clase de antropología y de otras clases, creo que concentramos más en las diferencias que las semejanzas entre los dos tipos familiares. Como he visto en Madrid y en mis viajes por España, existe algo que ambas la familia española y la familia norteamericana tienen en común: las dos muestran sus sentimientos en las calles. Tal vez suena un poco raro, pero todas las veces que he visto una escena como esta noche, cuando una madre le dio un besito a su bebé, o cuando un padre camina con su hija a su lado, he echado de menos más a los Estados Unidos y a mi familia.
En este sentido, a mí no me importan las diferencias fundamentales de las familias españoles y americanos - como el periódo de tiempo que los españoles viven en la casa de sus padres, algo que me parece bastante largo. En vez, reconozco que la unidad familiar existe y es fuerte en ambos países. Creo que este concepto se aplica a las diferencias culturales en general también; sé que podemos aprender mucho concentrando en las características distintas de cada sociedad - esto es lo que había anticipado al llegar aquí - pero a la misma vez me gustó aprender que las semejanzas existen también. En mi opinión, es importante darse cuenta de estas semejanzas tanto como las diferencias. Regresando al tema de la familia, definitivamente creo que unos aspectos son diferentes. El individualismo, por ejemplo, tiene un rol más produndo en la sociedad norteamericana que en España. Pero estoy segura de que la conexión entre miembros de la misma familia se extiende, sin duda, por el oceáno atlántico.
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