Antes de este fin de semana, yo te hubiera dicho que había estado en otra cultura, que (especialmente con mi tiempo aquí en España) había vivido una forma de vida que es realmente diferente. Pero todo eso no es verdad. Después de este fin de semana, puedo decirte que — por la primera vez en toda mi vida — he ido a un lugar con una cultura completamente distinta: Marrekech. Los mercados son los más grandes que he visto; me parecía que se venden más cosas que cualquier otro lugar en el mundo; la comida era riquísima y casi se puede probar la preparación y el cuidado con los que fue preparada. Además, hay la historia larga y impresionante y la religión de Islam omnipresente. Creo que este especto me afectó más. Se puede notar la influencia de la religión en todos los aspectos de la vida cotidiana. No sólo en las cinco llamadas de rezar que son oídas por las mezquitas, pero en la ropa de la gente y en la manera de que ellos se interractuan con sus mismos y con los extranjeros. Creía que podia sentir este peso tan grande de la historia. Sin duda, Europa es muy vieja también y está llena de culturas interesantes y dinámicas. Pero viajar en Marrakech, ambos en los mercados de la ciudad y en los pueblitos de las montañas de los Atlas, es entrar en una escena increíble del pasado no afectado por la modernidad. Obviamente, se puede ver los cambios causados por el desarrollo “occidental” a la misma vez; sentí, en algunos minutos, que estaba en una ciudad “normal,” como yo lo pienso generalmente. Pero había momentos cuando se me olvidó en cual siglo estaba. No sabía que estaba buscando para una sensación así, pero ahora que lo he sentido, quiero viajar más y ampliar mis concepciones de la cultura, la historia y las percepciones que tenemos, casi sin reconocerlas.
!--EndFragment-->!--StartFragment-->
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados